La música; las hojas de un libro.
El sonido de la risa de aquellos a quienes más aprecias.
Una mirada cómplice.
Un abrazo sincero.
Un olor que te transporta; las notas de tu canción favorita a todo volumen.
Unas palabras que te ponen en mundo tal y como lo conocías patas arriba.
Gente que entra en tu mundo sin previo aviso, y que lo hace suyo, con su sonrisa, con sus ganas de vivir al máximo.
La adrenalina que te corre por las venas cuando vas a hacer algo sin pararte a pensarlo, porque sabes que si lo haces, te vas a arrepentir y nunca te atreverás.
La sonrisa con la que te despiertas cuando has soñado algo bonito.
El instante en que cierras los ojos, estando en el concierto de tu cantante favorito, y quieres reírte y llorar de emoción a la vez.
Los momentos en que, inexplicablemente, tienes unas ganas irrefrenables de besar a todo el mundo y decirle que eres feliz.
Son ya muchas cosas vividas, y más aún las que nos quedan por vivir. Así que, mientras estemos en esta ilusión que se hace llamar vida... Disfrutemos sin darnos tiempo para pensar en el mañana.