A
veces, parece que no esté donde tengo que estar. Me quedo mirando un punto
fijo. Y parece que, simplemente, tenga sueño, o esté aburrida. Pero no. Nada de
eso; al contrario.
Cuando me pasa eso, es porque he visto algo, he recordado algo... Que me lleva
a MI mundo. Un lugar al que sólo yo puedo entrar. Algunas veces es consciente,
y otras muchas, inconscientemente. Es mi vía de escape cuando no puedo más con
el estrés, o cuando estoy harta de la rutina, enfadada, o triste, o simplemente
no puedo dejar de pensar en algo que me preocupa. Y necesito mis segundos de
paz. Necesito segundos en que todo va bien. En que cierro los ojos y estoy en
una fiesta con mis amigas. En que me enamoro de alguien imperfecto, pero que me
ama con locura. En que estoy visitando Nueva York entre risas con la persona a
la que más quiero en el mundo. Sueño con un "te quiero" de unos
labios que me hagan soñar; con el abrazo más sincero que he recibido jamás.
Sueño con una tarde lluviosa de caricias en un sofá, sueño con veranos eternos
y Navidades románticas. Con que me hacen el mejor regalo del mundo. Con que me
dedico a lo que más me gusta. Con que vivo en un mundo sin complejos y sin
problemas. Un mundo donde un beso se valora más que un trozo de papel que
resulta tener el valor de 20 euros. Donde la calle está llena de gente que
canta, o que luce carteles de "Abrazos Gratis", o que te regala
flores y una palabra cariñosa, o simplemente, donde gente que no conoces de
nada te obsequia con una sonrisa cómplice. Donde no te repasan de arriba abajo
y critican cómo vistes; sino te desean los "Buenos días". Donde la
gente confía. Donde los que quieres no te fallan nunca. Donde eres inmortal…
No hay comentarios:
Publicar un comentario